Wednesday, September 2, 2015

Un tall latte, por favor...

Me gusta mucho el café y hasta me puedo tomar 3 ó 4 al día (...y alguno más cuando la ocasión lo requiere). Tengo antecedentes familiares de tensión alta así que de tanto en tanto voy controlando mis niveles, pero hasta la fecha no hemos detectado ninguna señal de alarma (me encanta cuando la enfermera celebra de manera algo exagerada lo compensada que está mi presión sanguínea....léase mi anterior entrada de blog). Así que de momento sigo disfrutando de mis dosis de café diarias sin demasiado sentimiento de culpa. Tiempo atrás, mis preferencias oscilaban entre el café con leche al despertarme, un cortado a media mañana o media tarde y quizás un café solo después de comer. Al llegar a USA, tuve que realizar algunos ajustes en mi hábito cafetero: el café con leche fue sustituido por el latte (no importa si lo pides en un Starbucks o en otro establecimiento, todo el mundo te entiende), el cortado español aquí es un machiatto, aunque no lo ofrecen todos los establecimientos así que he dejado de pedirlo, y finalmente el café solo es un Espresso (simple o doble). Otro ajuste importante ha sido el tener que acostumbrarme al vaso de cartón con su correspondiente tapa de plástico que ha hecho del café en este país una bebida "móvil"(lo pides y te lo llevas contigo sin necesidad de pararte, sin pausa), en lugar de lo que sigue siendo en España, una bebida "ancla" que te tomas en taza y que te permite hacer una pausa  y sentarte en la cafetería para conversar o leer.

Una de los comportamientos más llamativos de la compra de café en Estados Unidos es la capacidad que tienen los clientes americanos de elaborar su pedido hasta límites insospechados. Recuerdo que en España cuando alguien pedía un cortado corto de café con la lecha fría, podía generar cierto cachondeo. Aquí un pedido habitual puede ser: "Triple grande non fat decaf iced latte" o "Tripple Venti Decaf 120 degrees skinny hazelnut wet latte". Insisto, estos son pedidos habituales, si buscáis en internet podréis encontrar pedidos reales de más de tres líneas. Extravaganzas al margen, cuando se trata de comida y bebida, hay una clara tendencia a añadir 'cosas' y complicar las raciones. Quizás el ejemplo más claro es el del bocadillo: ante las simplicidad española del bocadillo de jamón o de chorizo aquí se impone una acumulación, a mi juicio, exagerada de ingredientes que lo único que hacen es añadir calorías al plato y confundir los gustos: tomate, pepinillo, lechuga, bacon, aguacate, mayonesas varias... 

Y de mayonesa va mi último comentario. No hace mucho leía un artículo del New York Times donde explicaban la experta en cocina, Melissa Clark, enseñaba a preparar el pan con tomate. Pan tostado, previamente fregado con un poco de ajo, tomate y aceite, hasta ahí vamos bien, el tema no puede ser más simple..., pues no, aparentemente en Estados Unidos hay que añadirle ¡mayonesa! Como mallorquín criado a golpe de Pa amb oli (que es como llamamos al pan con tomate en Mallorca) no tuve más remedio que contestar a tal ofensa con el twitter adjunto. Por muchos años que uno viva fuera de casa, hay cosas que nunca se olvidan: un buen pan con tomate y el típico e inútil pataleo español...



1 comment:

  1. En una "investigación especial" del programa 20/20 de abc (lo sé, mi fuente de información deja mucho que desear), decían que los empleados de Starbucks les gustaba cachondearse de los clientes exigentes y mal encarados que hacen pedidos extravagantes de su café, con un simple y vil café con leche.

    Muy bien que defiendas como debe servirse el pan con tomate. Se me antojó. Sin mayonesa, por supuesto!

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